Caminara por las calles de Redondo Beach, desde GEOS hasta la casa de Anita...como todos los días, y de repente, me senté. Me senté en el pasto y lloré...lloré por que todo eso era real, lloré por todo lo que luche para llegar allá, lloré porque no quería volver, lloré porque todo estaba demasiado bien.
pero desconsoladamente lloré...porque ya no me encontraba en ese lugar.
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